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Fue en el mes de abril, cuando el Gobierno español empezó a detallar las represalias que tomaría contra el gobierno argentino tras la nacionalización del 51% de YPF. La más sonada y la, en apariencia, más contundente fue el anuncio que España suspendería la compra de biodiesel argentino. ¿Estamos ante otro "donde dije digo digo..."?
Todos sabíamos que las consecuencias de llevar a cabo esta medida encarecería el biodiesel consumido en España. Recordemos que por imperativo legal, y como medida para reducir la dependencia del petróleo, en España el gasoil de automoción (el diesel habitual) incorpora hasta un 7% de biodiesel. Un biodiesel más caro tiene una relación directa con un aumento del precio del combustible para nuestro automóvil, con su efecto inflacionario correspondiente.
Por otro lado, esta noticia fue recibida con alegría por los productores nacionales de biodiesel, quien por fin, y después de carísimas inversiones comenzaban a creerse parte del negocio.
La realidad es que en el mes de mayo, un mes después del veto al biodiesel argentino, España ha importado 48.174 toneladas de este producto. Las compras españolas representan el 57% de los envíos argentinos al exterior, convirtiéndose en el principal cliente de Argentina fuera de sus fronteras. "A pesar de lo que se dijo, por vía directa o triangulando, España no dejará de comprar. Por calidad y precios competitivos, el biodiesel argentino no tiene sustituto en el mundo", dijo el economista jefe de IES, Alejandro Ovando.
Quizás es muy pronto para ver realizadas las represalias anunciadas, pero a corto y medio plazo no parece que vaya a cambiar mucho esta dinámica de compras.
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