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El anuncio de la solicitud del rescate o ayuda a las
entidades financieras españolas este fin de semana ha levantado ciertas dudas sobre si ello tendría
o no consecuencias sobre la economía española. Pese a la firmeza del Gobierno central en dejar claro
que se trata de un préstamo “blando” en cuanto a las condiciones al sistema financiero y que no
requerirá contrapartidas sobre la política económica nacional, surge la incertidumbre sobre
los efectos de segunda ronda que el rescate bancario
producirá:
1.- Repercusión sobre el
déficit. Es cuestionable afirmar que la ayuda no tendrá repercusión sobre el déficit, a no
ser que el nuevo coste de financiación sea 0. España asume una deuda (hasta 100.000 millones €) que
conllevará una gastos financieros (intereses de la misma) y ello supondrá unas
salidas de capital de las arcas públicas en función de la cuantía dispuesta y del
plazo. A falta de conocer la esperada última revisión del ratio déficit / PIB de 2011, estos nuevos
gastos financieros generarán una nueva desviación sobre el objetivo del 5,3% para
dicho ratio a finales de 2012. De manera que implicarán nuevas medidas de ajuste sobre la economía
española, siempre y cuando no se alarguen los plazos de cumplimiento dentro del plan que prepara la
UEM para potenciar el crecimiento económico. 2.- Incremento de la ratio Deuda pública / PIB. Tal y como se
confirmó, el rescate bancario irá contra la deuda del Estado. Haciendo grandes número: si España
cerró 2011 con un ratio Deuda pública / PIB del 68.5% y asumimos la hipótesis que el PIB 2012 se
mantiene estable (el consenso baraja retrocesos entorno al 2%), en caso que utilicemos los 100.000
millones de la línea de crédito, el ratio se elevaría en 10pp hasta los 78.5%. Si
el pacto por la Estabilidad presupuestaria se mantiene firme (Nota: los criterios de convergencia
del tratado Maastricht hacen referencia a que la Deuda Pública no podrá exceder del 60% del Producto
Nacional Bruto), España deberá acometer nuevas medidas en su política económica para corregir la
desviación y converger hacia el 60%. 3.-
Incidencia sobre el canal del crédito. En más de una ocasión, desde Club de Bolsa Alumni UB
hemos afirmado que el principal problema de la economía española es la deuda
privada, no la deuda pública. Una observación que se ha realizado es que la ayuda permitirá
en segunda derivada volver a reactivar el crédito, sentencia sobre la cual podría discreparse a no
ser que se exija al sector financiero algún tipo de ratio de distribución del crédito. Una medida
difícil de conseguir cuando los estándares internacionales (Basilea III) abogan por fortalecer bases
de capital lo cual se consigue, en parte, con menor inversión crediticia y con ello menor consumo de
requerimientos. Volviendo a la óptica macro, en todo caso, volver a la senda del crecimiento
mediante la inyección de más crédito a la economía real sería contraproducente, máxime cuando en el
proceso de desapalancamiento de la economía real iniciado en los 3-4 últimos años apenas hemos sido
capaces de rebajar en 15pp (a diferencia de otras economías que han tenido progresos más notables
como EEUU) y todavía partimos de niveles muy elevados de apalancamiento (por encima
del 2 veces el tamaño del PIB español si agregamos hogares y empresas no financieras). Esperaremos a que los próximo días arrojen algo de luz
sobre éstas cuestiones y otras que todavía han quedado sin zanjar con las negociaciones que en breve
se iniciarán.
Clubde
Bolsa
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