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 ¿Quién es el siguiente? ¿Italia? ¿Holanda? ¿Bélgica
quizás? No, no me olvido de la propia Francia. Al final, la Crisis política del Euro sigue
sudesarrollo enfocada cada vez en un país diferente. ¡Hay tantos factores de debilidad en las
economías!
En todas. Y a nivel mundial. La diferenciaen el caso del Euro es que la disciplina del
mercado llega a ser insoportable para las economías que se convierten en centro de la especulación.
Al final, como una profecía autocumplida se buscan alternativas dentro del Euro para “sostener” la
situación. Pero el procesodestructivo no desfallece en búsqueda de otra victima.
Al final, tratando de hacer
balance de lo que llevamos de Crisis del Euro podríamos decir: tres países intervenidos, con
desequilibriosinsostenibles, y otros países que pueden precisar ayuda cuando la tensión del mercado
hace insostenibles sus desequilibrios. Obviamente,mientras pensamos en los numerosos candidatos de
esta futura ayuda en algún momento nos planteamos una pregunta que, seguro, muchasautoridades
europeas temen: ¿habrá suficiente dinero para todos?. No, mejor no responder. Bueno, posiblemente es
que no puedanresponderla.
La economía española tiene muchos problemas: exceso de deuda en el
sector privado que conlleva un deterioro de la demanda interna; unobligado ajuste en la
construcción, absorción de un elevado stock de viviendas y obligada caída de los precios con
consecuencias negativas enla riqueza familiar; recesión, apuntalada por la propia debilidad del
crecimiento mundial, que supone un importante hándicap para la bancainmersa en un proceso de
restructuración de tamaño y deterioro del balance; ajuste de las finanzas públicas con el objetivo
doble de reducir sutamaño ante un deterioro estructural de los ingresos, hacer más eficiente su
estructura y reducir su déficit. Y todo ello, al mismo tiempo querecuperamos la confianza perdida
del mercado, lo que se debería traducir en tipos de interés más bajos y posibilidades de
financiación másfactible. Un reto tremendo para las autoridades españolas, a su vez presionadas
social y políticamente a nivel interno. La parte positiva de todoesto es que hay un Gobierno con
mayoría absoluta recientemente nombrado y cuentan con la “solidaridad” europea.
Ahora
lacuestión clave es qué es esta solidaridad. Al final, el reto (los retos) anteriores son factibles
de asumir si se dan dos condiciones:
1. más tiempopara llevarlos a cabo;
2. unas
condiciones de financiación factibles, no como las actuales que son imposibles. Ambos temas se
estándebatiendo en estos momentos en Europa.
Pero, finalmente, si la zona EUR habilita una
nueva figura de recapitalización de la banca (europea) que no pase directamente por la
intervención(soberana) sería un paso más para la Solución del Problema. ¿Qué cuál es el Problema?
Ausencia de integración financiera, fiscal y política. Alfinal, un paso más hacia la integración
financiera. Aunque espero que no sea un primer paso en la dirección correcta, pero que quede sólo
ahíhasta la siguiente minicrisis. De hecho, el Pacto fiscal también se puede considerar un paso
relevante en la integración fiscal. Y es evidente quela integración política ya no es un tabú.
¿Suficiente para calmar a los mercados? No lo creo. De hecho, ya buscan la siguiente
víctima. Observanlos niveles de deuda, los costes de financiación y el deterioro económico: varios
países se encuentra inmersas en este complejo caldo de cultivo.Sólo hace falta que presenten
debilidad política para llevar a cabo los ajustes estructurales que permitan un aumento del
crecimiento potencial,como rigideces en el mercado de trabajo, falta de productividad y hasta
deterioro de las perspectivas de inversión. Quizás no tanta deudaexterna, lo que no significa que la
elevada deuda interna tenga fácil su renovación ante una creciente debilidad del sector financiero.
Y todo ellocon necesidad de financiación externa que, aunque moderada, supone sin duda un factor de
debilidad a la hora de buscar nueva financiaciónpara la economía en un entorno como el
actual.
No pretendo deprimirles. Tampoco quiero que lleguen a la conclusión de que el
escenario actual, del Euro, es imposible. Sigo pensando que elProyecto de la Moneda Única es (será)
lo más importante del Siglo XX y probablemente también del Siglo XXI. Pero es evidente que
susupervivencia requiere de medidas extremas desde todas las partes (y de todos los países, los más
cuestionados y los más beneficiados): elECB es una de las más importantes. En el camino habrá países
que pueden abandonar el Proyecto; otros que pueden necesitar reestructurar sudeuda pública y
bancaria; al final, otros que políticamente inicialmente y desde el punto de vista financiero más
tarde mutualicen el riesgo de losmás débiles.
Al final, que se acepte que la Unión Europea
no es eficiente ahora pero se dará un plazo largo, muy largo plazo, para que lo sea.Mientras no
lleguemos a este punto, la cuestión ahora es cuál será el siguiente país en ser cuestionado por los
mercados una vez que la presiónsobre España se reduce. Y ahora, además, con la vista puesta en
Grecia y las elecciones del domingo.
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