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En una época en la que el volumen de OPV
(Operaciones Públicas de Venta) ha caído significativamente desde el inicio de la crisis,
2011 y 2012 se han caracterizado en términos generales, exceptuando alguna
operación de calado como Bankia o el Agricultural Bank of China, por el salto a los mercados
bursátiles de las redes sociales.
Dejando a un lado el
furor que dichas páginas han causado entre los usuarios de todo el mundo en los últimos años, la
salida a Bolsa de las mismas ha causado tanta expectación como recelos entre la comunidad inversora
internacional. El origen de estas reticencias por parte de los analistas, especialmente los
independientes no vinculados a las firmas colocadoras, cabe buscarlo en dos aspectos básicamente.
Por un lado, la fuerte evolución especulativa del precio de las acciones en el
mercado gris previo a su debut en los mercados organizados, que llevó por ejemplo a Facebook a pasar
de cruzar sus acciones según SecondMarket en 2009 de 1$ a los 38$ fijados en la OPV hace apenas unos
días. Y, en segundo lugar, la búsqueda del éxito en las colocaciones por parte de
las firmas de inversión y que ayudó a incrementar las valoraciones. Desde un punto de vista exclusivamente fundamental, conviene diferenciar claramente si
apostamos por valores de crecimiento o de valor para nuestras carteras porque de ello dependerá la
inclusión o no de las redes sociales entre nuestro universo de compañías invertibles. En caso que
nos decantemos por firmas de crecimiento, debe tenerse muy en cuenta que hablamos de un sector que
ha crecido tan rápido desde su creación que existe incertidumbre sobre si alguna de ellas se
encuentra próximas a la madurez, circunstancia que nos obligaría a ser cautos con grandes
expectativas de crecimiento y, en consecuencia, con los múltiplos que estemos dispuestos a
pagar. Adicionalmente, debemos tener en cuenta que la elevada mortandad de los
portales web fruto de efectos sustitución, la dificultad para realizar
previsiones sobre ingresos a futuro por publicidad y los problemas para
diversificar en nuevas líneas de negocio que sustenten la cuenta de pérdidas y ganancias
son hándicaps a la hora de incluir este tipo de valores en cartera orientadas al growth. En el supuesto que el perfil de cartera esté orientada al
valor (value), la cuestión da lugar a pocas dudas. Benjamin Graham en su obra “El inversor
inteligente”, base de la inversión en valor, dejaba caer que es sumamente importante disponer de un
histórico de datos (estados contables) para realizar un análisis óptimo, circunstancia que
precisamente Facebook, Linkedin o Zynga (desarrollador de juegos para redes sociales) incumplen por
su juventud. Adicionalmente, al tratarse de un sector tan incipiente no disponemos de una muestra de
comparables que nos permita efectuar una analogía fiable. Desde el punto de vista de múltiplos,
raramente una cartera de valor sustentaría la inclusión de compañías con ratios PER de 380x
(Linkedin) o 500x (Facebook) en el inicio de cotización. En todo caso, deberíamos de ser
excesivamente benévolos con los BPA estimados que incluyéramos en las proyecciones para acabar
pagando un múltiplo razonable. Si tomáramos el ratio precio sobre ventas, de gran utilidad para las
firmas de Internet para valorar su éxito en base a los ingresos obtenidos, el resultado no difiere
demasiado, ya que en dos de los tres casos cotizan en ratios de doble dígito, lo cual, si bien es
cierto que este múltiplo suele ubicarse por encima de las 3x en este tipo de compañías, puede
denotar una cierta sobrevaloración por parte del mercado. 
Xosé Garrido,
CIIA & CFTe. Analista Club Borsa Alumni UB
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