José Antonio Cortés. Director General de GVC Gaesco Pensiones.
A lo largo de su reciente historia económica, España ha demostrado una incapacidad manifiesta para gestionar los errores cometidos en el ámbito económico y una ausencia de sentido común para anticiparse a los problemas. Con esta introducción tan solo pretendo ser crítico con aquello que no hacemos bien, por las razones que sean (mentalidad, forma de ser…), para tratar de mejorar y aprender de los errores.
Si nos remontamos a los años 70, con la primera crisis del petróleo, el gobierno de turno fue incapaz de entender la magnitud y las consecuencias que dicha crisis implicaría para el país. En aquella época, últimos años de la dictadura, España tenía unas “relaciones de amistad muy sólidas con los países árabes” y un trato preferencial en las relaciones comerciales con dichos países. El enfoque político de la crisis en la que nos adentrábamos fue la negación ante la sociedad de lo que se avecinaba, subvencionando el precio de la gasolina y acometiendo políticas expansivas.
En la segunda crisis del petróleo, en los años 80, tampoco se supo reaccionar. La política era prioritaria a la economía. La reconversión industrial necesaria se hizo tarde y mal. Tampoco se abordó el problema de las rigideces del mercado.
En los primeros años 90, como consecuencia de la salida en falso de las anteriores crisis, el país sufrió las consecuencias de las tensiones internacionales y la peseta sufrió importantes devaluaciones. Los gobiernos de turno tampoco supieron o quisieron ver que era necesario hacer los deberes aprovechando el impacto de las devaluaciones. No, no se hicieron los deberes, probablemente el coste político era inasumible. Se optó por vivir de las rentas que a corto plazo la devaluación generaría en la competitividad.
En los años posteriores al 96/97 hubo crisis financieras localizadas, crashes bursátiles… etc. Pero, en general, la economía gozó de un importante periodo de expansión y no precisamente por sus virtudes y eficiencias estructurales ni por su competitividad.
Y llegamos a la crisis del 2008, la actual, donde se pone de manifiesto una vez más la incapacidad para reconocer los errores, comprender la dimensión del problema y tratar de anticiparse. No hace falta detallarlos, son muy recientes, pero es evidente que sigue el mismo esquema de siempre, NEGACIÓN – INMUNIDAD/FORTALEZA PATRIA- DOSIS DE RECETAS ERRÓNEAS- RECTIFICACIÓN/RECETAS APROPIADAS EN PEQUEÑAS DOSIS….y obligadas por los acontecimientos.
Lo errores son humanos, todos los cometemos. No se trata de criticar, por ejemplo, el por qué no se pinchó la burbuja inmobiliaria a tiempo. Personalmente creo que eso es muy difícil de evitar. Se trata de aprender a reconocer los errores cometidos y sus consecuencias, y tratar de gestionarlos de forma contundente y con valentía, no con medias tintas ni huidas hacia delante.
¿Te ha gustado este post? más en www.invirtiendobajolalluvia.com
|