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Los fondos de cobertura han continuado incrementado su exposición larga al crudo WTI, que en la actualidad se sitúa en los 248 millones de barriles, en una época en la que en realidad el precio ha bajado. Todo ello ha aumentado el riesgo de liquidación de posiciones largas, algo que ya hemos observado esta semana al darse a conocer nuevos datos sobre la caída de la demanda en Estados Unidos.
Con arreglo a la Agencia estadounidense de Información sobre Energía, la demanda de petróleo en EE.UU. ha caído hasta situarse en los 18 millones de barriles al día, debido en gran parte a la drástica reducción del consumo de gasolina.
Todo ello ha supuesto que la presión que sufre el precio del crudo WTI sea mayor a la que afecta al crudo Brent. El descuento se ha incrementado hasta los 16 dólares, el nivel máximo en casi seis meses. La dislocación sirve asimismo para expresar la prima de riesgo geopolítico, que en primera instancia beneficia al crudo Brent, dado su actual estatus de referencia global. A todo ello debemos sumar la estanqueidad que se observa en Europa, donde la demanda del crudo Brent sigue siendo elevada, habida cuenta, en especial, de que varios países han tenido que buscar nuevos proveedores ante el embargo en el mes de julio de petróleo iraní.
Técnicamente, el crudo Brent se ha estancado a mitad de rango entre los 115 y los 109 mientras que, una vez más, el crudo WTI ha optado por tantear el soporte, debido a su menor rendimiento relativo, tal y como hemos mencionado. En la actualidad, una ruptura por debajo de los 95 dólares conlleva el riesgo de se produzca una drástica liquidación de posiciones largas que podría no tardar en situar el precio en torno a los 90 dólares.
Ole S. Hansen, Analista Senior de Materias Primas, Saxo Bank
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