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Publicado originalmente el
jueves 2 de febrero
 Ahora que parece que se han puesto las bases para que se resuelva la crisis
de Europa, tras los acuerdos de la UE, la volatilidad ha desaparecido de los mercados de acciones y
la renta variable no hace más que recuperar posiciones, en especial en Wall Street, a pesar de las
altas valoraciones y los mediocres datos económicos, vale la pena tener en cuenta que nada es para
siempre.
Henry Blodget, uno de los
bloggers más influyentes en Wall Street, señala que John Hussman, un reputado gestor de hedge funds,
está lo bastante “asustado” ante la actual combinación de condiciones, que se ha atrevido a emitir
una nota advirtiendo de la posibilidad de un colapso en la renta variable.
Ahora
bien, John Hussman es el primero en admitir que pronosticar con precisión el momento en el que
ocurre un crash es prácticamente imposible, así que rogamos no se rían de él si las cotizaciones se
encuentran en niveles más altos dentro de un mes.
De hecho, tampoco habría que
mofarse si los precios de las acciones continúan subiendo de aquí a un año. Si predecir el largo
plazo ya es difícil, los pronósticos de los precios de las acciones en el corto y medio plazo lo es
mucho más.
De todos modos, aquí está Hussman, quien afirma que unas condiciones
como las actuales normalmente preceden a caídas del 25% en los próximos 6 meses:
En los últimos años, hemos observado una serie de momentos donde se dan unas condiciones
que son tan fuertemente sesgadas hacia un mal presagio que han merecido emitir una recomendación de
“advertencia” (Hussman emitió varios informes cerca del pico de 2011, antes de la ruptura del
mercado de 2010, antes de la recesión a finales de 2007 y una advertencia de Crash en octubre de
2000).
Mientras que las últimas crisis que han seguido al desplome de las
acciones han provocado un acción desesperada por parte de los Bancos Centrales para “patear la lata
en el camino” con el objetivo de prevenir una reestructuración de deuda y desapalancamiento
financiero (en algunos casos violando las restricciones legales) el hecho es que el S&P 500 tan
solo ha logrado una rentabilidad total del 1,2% anual durante los últimos 12 años, como resultado de
unas valoraciones exigentes y desequilibrios económicos todavía sin resolver.
Una vez más, ahora tenemos un conjunto de condiciones de mercado que se asocian casi
exclusivamente con un panorama muy sombrío. En este caso, estamos observando un síndrome de
“agotamiento” que generalmente ha sido seguido por pérdidas de mercado del orden del 25% en los
siguientes 6-7 meses.
Y aún peor. Esto se combina con señales por parte de
indicadores adelantados que siguen mostrando un riesgo muy alto de una inminente recesión en los
EE.UU. - a pesar de una modesta firmeza en los distintos indicadores económicos coincidentes y
rezagados. A esto se suma las restricciones al crédito sin resolver y un sistema bancario insolvente
en Europa.
“Mi preocupación es que tendrán que salir adelante un gran número de
cosas con el fin de evitar una importante caída en los mercados de acciones en los próximos meses”,
dice Hussman, quien pronostica que el S&P 500 tan solo se anotará un 4,7% anual en los próximos
10 años.
Con estas perspectivas, cualquier subida importante tendrá poco
recorrido y este último avance lo podemos calificar como un regalo transitorio.
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