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Publicado originalmente el
miércoles 1 de febrero
A
raíz de las declaraciones del economista Paul Krugman a Le Monde aconsejando que España reduzca sus
salarios un 20% para salir de la crisis, el blog del profesor Navarro publica su artículo “Por qué
Paul Krugman está equivocado en sus recetas para España”.
Este
artículo critica las dos propuestas que Paul Krugman ha hecho a España para que salga de la crisis.
Una es la salida de España del Euro y la otra la bajada de salarios para hacer a España más
competitiva. El artículo presenta otra alternativa que requiere cambios sustanciales de las
políticas fiscales que permitan políticas expansivas con la activa creación de empleo por parte del
Estado mostrando datos de cómo financiar tales medidas. El artículo también señala los cambios que
deberían realizarse en la Unión Europea en sentido opuesto a los que se están implementando. Paul Krugman es, sin lugar a dudas, uno de los economistas
más influyentes del mundo y, muy en particular, en círculos de centroizquierda. Se ha ganado una
bien merecida fama a base de cuestionar las teorías neoliberales tan en boga en la cultura económica
europea (incluyendo la española). Sus análisis de la economía estadounidense y sus críticas al
Partido Republicano y también a la Administración Obama son, en mi opinión, muy acertadas.
Columnista habitual del The New York Times, sus columnas aparecen traducidas en El País, lo cual no
deja de ser sorprendente, pues en las páginas económicas de tal rotativo raramente aparecen posturas
keynesianas, próximas al pensamiento de Paul Krugman, firmadas por economistas españoles (para ver
una crítica del escaso abanico de sensibilidades que aparecen en las páginas económicas de El País,
en su mal llamado debate sobre como resolver la crisis financiera, leer mi artículo “¿Necesita
España un látigo para salir de la crisis?” Sistema Digital, 25.03.11). Paul Krugman es pues una referencia obligada en la
literatura de cómo salir de la crisis económica y financiera. Su visión, sin embargo, de cómo salir
de la crisis en España está equivocada. Indica en su famoso artículo publicado en el suplemento
dominical de The New York Times “¿Can Europe Be Saved?” (¿Tiene Salvación Europa?), 16.01.2011,
reproducido en El País, que España tiene sólo dos salidas. Una es incrementar su competitividad a
base de disminuir sus salarios (lo que llama la devaluación doméstica y que es la solución que se
está siguiendo en España). La otra, salir del euro y devaluar su moneda. Esta última alternativa
permitiría además de hacer los productos españoles más baratos, reducir el coste de la deuda
española pues, al reducirse el coste de la moneda se reduciría también el coste de la deuda. Krugman
está hablando de la Eurozona (aunque el título sea Europa) y su referencia a España entra dentro de
sus reflexiones sobre lo que llaman los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España- Spain), expresión
que en inglés quiere decir los “cerdos”. En las
recomendaciones que hace Krugman se asume –supuesto que también hace el gobierno Merkel y el
gobierno Zapatero- que la manera de que España salga de la crisis es aumentando su competitividad, y
considera que para conseguir este fin, una alternativa (de las dos que propone) es reducir los
salarios. Lo que se deduce de esta observación es otro supuesto, que es altamente cuestionable: que
la competitividad y las exportaciones dependen en estos momentos primordialmente de los precios de
los productos. Esta lectura, sin embargo, no corresponde a la realidad, para el tipo de
exportaciones que tiene España, para las cuales el precio en sí no es, en este momento, el factor
determinante. Esto lo hemos visto claramente también en Alemania, donde el gran crecimiento de las
exportaciones (y parte del tipo de exportaciones alemanas es semejante al español) no ha tenido
mucho que ver con una disminución de los precios de los productos que se exportan (ver mi artículo
citado anteriormente). En realidad, tales precios no han variado nada en los últimos años. Es
importante que esto se entienda. El aumento de las exportaciones ha implicado un aumento de la
riqueza alemana. Pero este aumento no ha ido a aumentar los salarios (cuyo porcentaje como
porcentaje del PIB ha ido descendiendo), sino a incrementar astronómicamente los beneficios
empresariales. De ahí que la reducción salarial aumentaría los beneficios (como está ocurriendo en
Alemania) sin que repercutiera en las exportaciones. Éstas, por cierto, ha continuado
incrementándose en España, incluso en los años de crisis. Hay un punto, sin embargo, que debe citarse y que raramente se cita cuando se menciona
el bajo desempleo alemán como indicador del éxito del modelo alemán, basado en las exportaciones. Y
es que el aumento de las exportaciones no ha significado una destrucción de empleo en Alemania y
ello como consecuencia del sistema de cogestión de las empresas exportadoras, con los trabajadores
compartiendo las decisiones con los gestores de las empresas. Las mayores cadenas manufactureras de
exportación se han comprometido a que la exportación de productos alemanes no se haga a base de
exportación de puestos de trabajo. Tal sistema de cogestión en España, sin embargo, no existe. (Ver
“Lo que no se dice sobre el supuesto “milagro alemán””, Sistema Digital, 18.03.11) ¿ES LA SALIDA DE ESPAÑA DE ESPAÑA DEL EURO PARTE DE LA
SOLUCIÓN? Referente a la otra alternativa, la salida
de España del euro no es una idea descabellada. Suecia (que no pertenece a la Eurozona) ha podido
salir de la crisis más rápidamente y fácilmente que Finlandia (que si pertenece a la Eurozona).
Pero, salir del euro es mucho más difícil que entrar en el euro (y la moneda sueca es más fuerte que
lo sería la peseta, por las razones que citaré más adelante). Salirse del euro sería, en cierta
medida, comparable a que California saliera del dólar. Sería dificilísimo y ello requeriría la
secesión de California de los EE.UU. La salida del euro, sin embargo, para España no significaría
tener que salir de la Unión Europea. Ahora bien, en el caso español el capital financiero alemán y
francés, que poseen gran parte de la deuda española no lo permitirían, pues ello significaría
enormes pérdidas para los bancos alemanes y franceses. Dicho todo ello, esto no implica que la
posible salida de España del euro no pudiera utilizarse como una amenaza, pues ello supondría un
problema grave para el capital financiero alemán. Salir del euro podría utilizarse por el gobierno
español como negociación con la UE, sin descartar en caso último que ello ocurriera. La situación
actual es insostenible, pues la economía española estará en la situación actual durante muchos años,
con un problema enorme de desempleo. Hay una tercera
alternativa, sin embargo, que debiera plantearse a nivel español y a nivel europeo. Pero para
resolver este problema hay que entender su causa, es decir, la causa de la crisis que creo
francamente no se está entendiendo y/o considerando en los círculos gobernantes y en el
establishment de la UE. El mayor problema que España (y la UE) tiene es la falta de demanda y la
escasez de crédito. El primero se debe en gran parte al elevado desempleo. No podrá salirse de la
crisis a no ser que el desempleo baje rápidamente. Y para ello es esencial que el Estado cree
empleo. Si España, que tiene un estado del bienestar muy poco desarrollado, tuviera el porcentaje de
la población adulta que trabaja en el estado del bienestar que tiene Suecia (25%), en lugar del que
ahora tiene (9%), habría 4.851.854 más puestos de trabajo, un número mayor que el número de personas
desempleadas 4.333.000. No habría pues desempleo en España. En contra de lo que se está haciendo, el
Estado debiera crear empleo masivamente, estimulando la demanda y corrigiendo el enorme déficit
social de España, que es una de las causas de su retraso económico y de su escasa recuperación.
EL PROBLEMA NO ES LA FALTA DE RECURSOS: ES FALTA DE
VOLUNTAD POLÍTICA La respuesta predecible es que no
hay recursos para hacer tal inversión. Lo cual no es cierto y es fácil de mostrar. Los recursos
existen. Lo que ocurre es que el estado no los recoge. El PIB per cápita de España es el 84% del PIB
per cápita de Suecia. En cambio, el gasto público social per cápita (que cubre todos los gastos del
estado del bienestar) es sólo el 64% del de Suecia. Si en España, el Estado recogiera en impuestos
el porcentaje que consigue el estado sueco (53%), en lugar del 34% (que es lo que consigue ahora),
el estado español recogería 200.000 millones de euros más de los que recoge, lo cual sería una
cantidad de más del doble de la que se requeriría (80.000 millones) para cubrir los enormes déficits
sociales de España y crear el empleo citado en el párrafo anterior. El Estado español, como lo son los estados PIGS, es un
estado pobre y muy poco redistributivo, resultado del enorme dominio que las derechas han tenido
históricamente sobre tales estados. Ahí está la raíz del problema: la política fiscal regresiva, que
refleja todavía el enorme poder de las derechas sobre tales estados. Es esta la causa de la
debilidad de la peseta versus la corona sueca. El Estado español es un estado débil y poco
desarrollado (en contra de lo que aduce el pensamiento conservador y neoliberal en España), mientras
que el Estado sueco es un estado fuerte y redistributivo. Referente a la escasez de crédito, la solución pasa por crear bancas públicas y
condicionar las ayudas públicas a la banca privada a la recuperación de su función social (hoy muy
olvidada) de garantizar la disponibilidad de crédito. En este aspecto, el rol del Banco de España
–como lobby de la Banca- ha sido muy negativo y refleja de nuevo, el enorme dominio de las derechas
sobre tal institución. El pensamiento neoliberal domina tal institución como muestran las proclamas
del actual gobernador neo-ultraliberal del Banco de España, el Sr. Fernández Ordóñez paradójicamente
nombrado por un gobierno socialista. Y a nivel
europeo debería hacerse del Banco Central Europeo un Banco Central como el Federal Reserve Board,
EE.UU.; deberían establecerse eurobonos que pasarían a ser la deuda europea; deberían desarrollarse
políticas fiscales comunes; aprobarse un presupuesto mayor con objetivo estimulante de la economía y
establecerse un pacto social a nivel europeo. Es frustrante que el partido mayoritario de las
izquierdas, que solía llamarse Partido Socialista Europeo, no esté presionando para que se realicen
tales cambios. Éstas son, pues, las políticas que
debieran realizarse en España y en Europa. Que se realicen o no depende única y exclusivamente de la
voluntad política y de las relaciones de poder de clase en el estado español. Las políticas seguidas
por el gobierno actual van, precisamente, en sentido contrario a lo que un gobierno con sensibilidad
socialdemócrata debiera realizar. Tal gobierno se enorgullece del aplauso que recibe de los centros
financieros de clara persuasión neoliberal y se olvida de la enorme impopularidad que tales
políticas representan para las clases populares de España y del resto de Europa. Las políticas que
se están siguiendo no nos sacarán de la crisis. A no ser que se sigan las aquí apuntadas (que serían
además enormemente populares) la crisis no se resolverá.
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