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- El antecendente del éxito de la primera subasta a 3 años celebrada por el BCE genera cierta especulación respecto a la LTRO que tendrá lugar a finales de febrero.
- Ligera pérdida de momentum macro en la última parte de enero en la economía de EEUU, que contrasta ligeramente con los registros contemporáneos de los países emergentes, en especial de China, que parece alejarse del escenario más pesimista descontado por el mercado.
A pesar de las lagunas con las que se saldó el último Consejo Europeo, la digestión por parte del mercado ha sido relativamente positiva, con un ligero estrechamiento en los diferenciales soberanos periféricos, entre los que destaca el comportamiento del bono a 10 años portugués, cuyo diferencial se estrechó casi 100 pb. En el mercado de renta variable, la acogida fue más moderada, con resultados ligeramente negativos en bolsas desarrolladas. En los mercados cambiarios, el dólar detuvo el deterioro de los últimos días, cerrando el cruce EUR/USD en niveles de 1,30.
Uno de los principales factores que han contribuido a la estabilización del mercado en lo que llevamos de año ha sido la intervención del Banco Central Europeo a finales de diciembre en la que la autoridad monetaria inyectó casi 489.000 millones de euros en una subasta a 3 años. El próximo 29 de febrero, está previsto que el BCE celebre otra subasta al mismo plazo, que contribuya a mitigar las tensiones de financiación del sector financiero. Aunque es imposible conocer de antemano las peticiones de las entidades financieras, el rango de estimaciones del mercado se sitúa entre 200.000 y 1 billón de euros (el doble de las peticiones realizadas en la anterior subasta).
En este sentido, parece que un buen número de bancos habrían moderado sus peticiones en el primer LTRO, con el fin de evitar cierto “estigma”, aunque a la postre se demostró que el tamaño de la inyección de liquidez fue bien acogido. En lo que respecta al escenario que se presenta para la subasta de febrero, lo cierto es que existe cierta división en el mercado respecto a si sería bueno o malo que las peticiones fuesen elevadas. Por un lado, que las peticiones fuesen elevadas se traduciría en una importante inyección de liquidez en mercado, a priori positivo para el comportamiento de los activos de riesgo, si bien, por otro lado, significaría que la situación de las entidades financieras sería peor de lo esperado. Otro aliciente adicional, es que con unos costes de financiación tan reducidos, las entidades pueden continuar obteniendo un importante “carry” con el papel soberano europeo. Además, no podemos descartar que en los próximos días el BCE modifique su política de aceptación de colaterales, lo que daría más opciones a los bancos de llevar más activos a descuento.
En el plano estrictamente macro, los datos publicados en la jornada de ayer tuvieron un balance mixto. Por un lado, las encuestas de confianza del consumidor (Conference Board) y del sector manufacturero (PMI de Chicago) en EEUU anotaron registros más moderados de lo esperado, lo que, junto con otros indicadores publicados en enero, deja entrever una cierta pérdida de momentum macro en la economía estadounidense. Aunque seguimos insistiendo en que la posibilidad de recesión permanece muy alejada, sí que es cierto que la primera parte del año va a ser la más floja en términos de actividad.
Por otro lado, la principal encuesta de confianza empresarial china (PMI) de enero superó las expectativas del mercado, hasta alcanzar un nivel de 50,5. A pesar de cierta debilidad en los datos del sector exterior, el buen comportamiento de las rubricas más ligadas a demanda interna vía consumo demuestran que los buenos datos alcanzados en el mes de diciembre no tienen un componente estacional tan importante como se pensaba (Año Nuevo chino), sino que se encuentran más ligados a factores algo más estructurales, relacionados con los recientes cambios en política monetaria.
En este sentido, pensamos que el banco central chino mantendrá por ahora un sesgo prudente, jugando casi exclusivamente con el coeficiente de reservas. Así, los datos preliminares apuntan a que la economía china se aleja de un escenario de hard landing, y se acerca hacia uno configurado por crecimientos más moderados que en años anteriores, aunque mucho más equilibrados.
En EEUU, la última encuesta de condiciones de crédito realizada por la Reserva Federal reveló que la concesión de crédito se tensionó algo en el 4T11, en especial en lo que respecta a las compañías estadounidenses con operaciones significativas en la zona Euro o exposición a la misma. Algo similar ocurre con la concesión de préstamo hacia entidades financieras europeas, donde más de un 50% de los bancos estadounidenses encuestados afirmaron un endurecimiento de las condiciones de crédito. En lo que respecta a la operativa doméstica, se produjo un leve tensionamiento de la condiciones de crédito, el primero en dos años. En clave positiva, cabe destacar el aumento de la demanda de crédito por parte de la pequeña empresa. Por tanto, esta encuesta revela que uno de los potenciales canales de transmisión de la crisis europea hacia EEUU continúa siendo el sector financiero. No obstante, las entidades de crédito estadounidenses están haciendo una clara discriminación empresarial entre las compañías domésticas, donde apenas han cambiado las condiciones de crédito, y las que mantienen vínculos de negocio con Europa.
(Banif)
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