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Xavier Cebrián. Gestor de GVC Gaesco Gestión.

Un ejercicio más, los mercados bursátiles continuaron sin dar alegrías a los inversores. El selectivo continuo Ibex35 despidió 2011 con un descenso del -13,11%, cerrando en los 8.566,3 puntos. Contrariamente a lo que cabría esperar, el Ibex35 registró un mejor comportamiento relativo según sus comparables europeos, ya que el principal índice italiano cedió un -25,20%, el alemán un -14,69%, el francés un -16,95% y el índice europeo EuroStoxx50 cerró con un balance negativo del -17,05%.
En el Ibex35, las acciones de la farmacéutica catalana Grifols fueron las que más ganaron en 2011, un +36%, después de crecer con fuerza en EEUU tras la adquisición de Talecris. La siguieron los títulos de Acciona y Ferrovial, ambos con una subida del 25%. Al otro lado de la balanza, el farolillo rojo fue para la compañía siderúrgica Arcelor Mittal, que cedió un 48% ante las incertidumbres del ciclo económico. La cadena de televisión Telecinco (Mediaset) y la compañía eólica Gamesa también tuvieron un mal comportamiento, con caídas del -46% y -44% respectivamente. En el análisis sectorial, solamente dos sectores –sanidad y alimentación– saldaron el año con retornos positivos, mientras que materias primas, bancos y utilities fueron los más negativos en Europa.
En términos de gestión, 2011 volvió a ser un ejercicio muy complicado y con extrema volatilidad. A modo de ejemplo, el Ibex35 registró un máximo de 11.165 puntos y un mínimo de 7.505, lo que supone una variación de casi el 50%. Haciendo balance, las cotizaciones de las empresas se han movido más por temas políticos y especulaciones varias que por motivos puramente económicos ateniendo los fundamentales de cada compañía. Y es que los políticos, a través de sus decisiones (y en muchas ocasiones por sus indecisiones) han jugado un papel crucial para la economía y los mercados financieros. Es de esperar que en 2012, a tenor de elecciones importantes en Francia o EEUU, los políticos vuelvan a tener un papel crucial para los mercados, esperando que esta vez el balance sea positivo.
Pero 2011 también será recordado por las revueltas populares en Oriente Medio (Túnez, Egipto, Argelia, Líbano), que tuvo como principal efecto colateral en los mercados financieros el fuerte repunte del precio del crudo ante temores de escasez de oferta. En marzo, el fuerte terremoto en Japón, su posterior tsunami y el descontrol nuclear sembraron las dudas entre los inversores, teniendo su impacto negativo en los mercados de renta variable. En Abril, se confirmó el rescate de Portugal ante la dimisión de su entonces primer ministro José Sócrates, por lo que muchos analistas anunciaron el fin de las líneas de defensa para España, aunque más tarde se entrometió Italia.
La crisis de deuda soberana en Europa continuó con su particular evolución. Las emisiones de deuda pública de los países más cuestionados actuaron de nuevo como verdaderos test de confianza de los inversores, llegándose a pagar intereses excesivamente primados e insostenibles en economías como la española o italiana. El mercado de emisiones de renta fija continuó prácticamente cerrado, al igual que el interbancario, ante las numerosas dudas por parte de todos los agentes. Ante tal situación, los inversores se refugiaron en el franco suizo y el oro, que terminó el año en los 1.563 dólares la onza (10%), alcanzando un máximo de 1.563$. Como aspecto positivo, subrayar los fuertes fundamentos de las empresas ante los favorables resultados empresariales publicados, especialmente en EEUU.
Finalmente, esperamos que ante las todavía muchas dudas por resolver, los mercados bursátiles se moverán en un entorno volátil hasta que la confianza de los inversores vuelva a restaurarse. El problema es que dicha confianza es frágil, pero confiamos que finalmente se impongan los buenos fundamentos de las empresas para registrar un favorable ejercicio bursátil.
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