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Según el diario online aquiconfidencial.es, es posible que la decisión definitiva se tome en la reunión del Consejo de Administración de Sniace que se reúne el próximo lunes. Sobre la mesa la propuesta de derivar los recursos económicos previstos para el inicio de las obras de la planta de bioetanol en Torrelavega, alrededor de 60 millones de euros, a la fábrica que el mismo grupo está desarrollando en Polonia, donde cuenta con todos los permisos y apoyos económicos oficiales.
Esa decisión no supondrá el abandono del proyecto de la capital del Besaya, que supondría a corto plazo 1.000 puestos de trabajo durante dos años y el centenar de estables una vez la planta entre en funcionamiento, pero si un retraso en su desarrollo que las fuentes de la empresa consultadas por este diario digital no se atrevieron a cuantificar, aunque si precisaron que "sería importante".
El 16 de junio pasado Sniace, que ya contaba desde 2008 con todos los permisos de construcción y medio ambientales otorgados por el Ayuntamiento de Torrelavega, recibió la noticia que esperaba para dar del pistoletazo de salida a la construcción de una planta de producción de bioetanol en los terrenos de la la antigua empresa papelera en la capial del Besaya. El Banco Europeo de Inversiones aceptaba el proyecto económico y técnico presentado por la empresa con el aval del Instituto Cántabro de Finanzas (ICAF). El crédito concedido ascendía a 60 millones de euros, el 50% de la inversión total prevista en la planta. Sólo restaba que el ICAF terminará la tramitación del expediente, lo que la Consejería de Economía, de la que depende el Instituto, y con Ángel Agudo en funciones tras las elecciones del 22 de mayo, decidió dejar en manos del nuevo Gobierno regional del PP. Cinco meses después el Ejecutivo de Diego mantienen bloqueada la operación crediticia, que sigue en el aire por decisión del PP.
Sniace promueve la construcción de la planta de Torrelavega a través de sus filiales Green Source y Sniace Biofuels (ambas participadas un 100% por la compañía instalada en la comarca desde los años treinta). El proyecto prevé que tendrá capacidad para poner en el mercado alrededor de 100.000 toneladas anuales de combustible ecológico (126 millones de litros) y otras 114.000 toneladas de DDGS (Granos Destilados Secados con Solubles), un componente proteico para la alimentación animal utilizado en la fabricación de piensos por su alto contenido de grasa y fósforo.
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