A finales de 2006, Sacyr compró el 20% de Repsol por 6.525 millones, a un precio medio de 26,71 euros por acción. La operación se financió en su mayor parte a través de un préstamo sindicado de 5.175 millones de euros, del que están vivos 4.900 millones que vencen en diciembre.
El diario
Expansión señala que alrededor del 20% del sindicato bancario no está dispuesto a refinanciar dicho préstamo, e incluso
algunas entidades han pedido a Sacyr que venda un 5% de Repsol para saldar su deuda con ellas.
Estas dificultades se plantean en un momento en que el accionariado de la compañía está fuertemente enfrentado, no sólo por el reciente pacto entre Sacyr y Pemex para ganar peso en Repsol, sino también, y esto viene de lejos, por la diferencia de criterio entre los accionistas respecto a si la constructora debe o no ser accionista del grupo petrolero.