Según señala el diario Negocio, Riofisa, la filial de centros y parques comerciales de Inmobiliaria Colonial, es un reflejo del deterioro sufrido por el sector del ladrillo en los últimos años, aunque silencioso, toda vez que no cotiza en bolsa. La valoración que hace la compañía presidida por Juan José Bruguera de su unidad lo dice todo. En la actualidad, el activo Riofisa está valorado en algo más de 250 millones de euros, es decir, cuenta con un deterioro del 87% en relación con el precio al que se adquirió la compañía en 2007.
Es decir, si Colonial quisiera desprenderse ahora de Riofisa, la operación generaría unas minusvalías de unos 1.750 millones de euros. Desde que Colonial logró un acuerdo para la refinanciación de su deuda, hace prácticamente un año, la compañía dejó de considerar la posibilidad de deshacerse de Riofisa, una operación que había estado encima de la mesa de la inmobiliaria cotizada ya que formaba parte de los acuerdos que había alcanzado en septiembre de 2008 con la banca acreedora para una primera refinanciación.
Precisamente, la imposibilidad de hacer líquido el activo de Riofisa hizo que se rompieran estos acuerdos y forzó a Colonial a abrir una nueva negociación que culminó en febrero de 2010. Hasta ese momento, la compañía tan sólo logró la venta del centro comercial Príncipe Pío, adquirido por la holandesa Corio por 125 millones de euros.
En virtud del nuevo acuerdo de refinanciación, Riofisa pasó a formar parte de Colren, la instrumental registrada por Colonial para incluir los activos relacionados con la promoción residencial, suelo y centros comerciales.
De acuerdo con la valoración de activos recogida en la memoria de Colren, la aportación de Colonial a la sociedad, consistente en el 100% de las acciones de Riofisa, a través de una ampliación de capital, se valoró en 260 millones de euros, que también cubrían la aportación de la sociedad Inmocaral Servicios.
En su día, Colonial recibió diversas propuestas para hacerse con Riofisa, aunque terminó por no aceptar ninguna, al considerar que el precio que ofrecían por ella no se adaptaba a su auténtico valor. De hecho, la consultora Richard Ellis, a la que se encargó la operación, revocó el mandato debido a que las circunstancias del mercado la hacían inviable y se centró en la del centro comercial Príncipe Pío, que finalmente sí salió adelante.
Las últimas propuestas llegadas hasta la mesa de Inmobiliaria Colonial se situaban entre los 500 y los 600 millones de euros, algo por debajo de lo que quería ingresar la inmobiliaria por su filial de centros comerciales, en torno a los 800 millones de euros.
La operación de compra de Riofisa forma parte de los procedimientos judiciales que está llevando a cabo Inmobiliaria Colonial contra los anteriores administradores de la compañía, encabezados por su ex presidente Luis Portillo, al considerar que el elevado precio de la adquisición causó un claro perjuicio patrimonial a la compañía cotizada.
En su día, uno de los problemas con los que se encontró Colonial cuando quiso deshacerse de Riofisa fue el hecho de que el potencial comprador debería añadir a la cantidad desembolsada por la empresa otra adicional para desarrollar los numerosos proyectos con los que cuenta pero que se encuentran aún en fase de inicio o muy poco desarrollados.
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