"En nuestra aproximación al mercado hablamos mucho de vientos en contra y vientos a favor, particularmente en la renta variable, pero no ignoramos las mareas subyacentes de la asignación de activos", afirma Mark Tinker gestor de Axa Framlington.
"Por ahora, esa asignación de activos sigue estando en contra de las acciones frente a los bonos, tanto por los miedos sobre la renta variable como por el de quedarse fuera del mercado de bonos. En verdad, por mucho que el viento de los ingresos sople, las acciones no pueden entrar en un mercado alcista sin que la marea de la asignación de activos se dirija desde los activos libres de riesgo a las acciones".
"Me importa muy poco lo que se dice acerca de la rentabilidad, la emergencia de China o la naturaleza verdadera de la crisis financiera mundial, el comprador marginal es alguien que cree que las nóminas no agrícolas de EEUU son lo único que importa, que el mundo no puede crecer sin los consumidores de EEUU y que el rally de acciones desde los mínimos de 2009 fue la excepción en lugar de la caída que la precedió".
"Este es un mundo que no ve ningún riesgo en bonos, pero mucho en las acciones, como la nueva economía no vio ninguna utilidad en la vieja en el año 2000".
"La tendencia alcista del mercado de bonos es conducida por la asignación de activos. Además el mercado está aparentemente prediciendo un escenario deflacionista y con caídas en el precio de las acciones. En los dos últimos años cerca de 480.000 millones de dólares se han movido a fondos relacionados con los bonos. Este flujo en gran medida sale de los fondos monetarios con un rendimiento cercano a cero. La FED presta dinero a los bancos a un precio muy barato para comprar bonos. No están subiendo porque hay perspectivas de crecimiento e inflación".
"La bolsa va a seguir luchando contra la asignación de activos. La beta del mercado de acciones está en mano de otros activos".
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