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La suerte de Antonio Brufau está mejorando. Parece que la sed de petróleo de China finalmente podría rescatar al jefe de Repsol de la dolorosa incursión de la petrolera española en Argentina.
China National Offshore Oil Corp Ltd (CNOOC) y la estatal China National Petroleum Corp (CNPC) aparentemente se pelean entre ellas para ser el grupo chino que Pekín autorice a seguir adelante y hacer una oferta por la unidad YPF de Repsol.
Pero las cosas nunca son tan simples en la China corporativa y otro reporte dice que ambas se repartirán a YPF, con un 75 por ciento para CNPC y el 25 por ciento restante para CNOOC.
A pesar de todo el ruido, Brufau tendría excusas para sentirse un poquito nervioso. Para comenzar, CNPC ya ha estado aquí, dado que en 2007 dos veces fracasó en adquirir todos los activos latinoamericanos de YPF.
Pero si surge sólo un oferente chino -- Pekín normalmente no quiere que sus petroleras propongan ofertas rivales -- Repsol hace bien en impulsar una subasta más amplia.
Tras no lograr vender una porción de YPF y retrasar el plan para lanzar a la bolsa a su división argentina en Noviembre, ahora dice que ha "recibido propuestas de diferente naturaleza y distintas compañías, sin que ninguna de ellas sea firme".
Con un precio de hasta 22.500 millones de dólares por toda YPF, una venta le quitaría de encima a Repsol el largo dolor de cabeza que adquirió en 1999 al comprar a la mayor compañía argentina por unos 15.000 millones de dólares.
Hasta ahora Repsol se ha resistido a entregar el control de YPF, a pesar de los controles de precios, la imposición de cambios contractuales y el cierre de activos que ella y otras petroleras han sufrido en Latinoamérica.
De manera entendible, el Gobierno argentino ha querido mantenerla mayormente en manos locales, por lo que hasta ahora la negociación ha sido para que Repsol suelte una participación de un 25 por ciento y no toda su tenencia en la compañía.
Con más de 30.000 personas trabajando en YPF, su control es un tema delicado en Argentina.
Tanto que hasta la semana pasada, Brufau insistía que Repsol no conversaba ni con inversionistas argentinos ni chinos. Sin embargo, ahora las cosas parecen moverse con bastante rapidez.
Esto podría encajar con el aparente deseo de Pekín de moverse velozmente.
China no pierde el tiempo al recoger activos petroleros y si una (o más) de sus compañías petroleras sella un acuerdo con Repsol, sería la más reciente adquisición extranjera de una gran petrolera china luego que Sinopec hace poco propusiera comprar por 7.200 millones de dólares Addax Petroleum , una empresa de exploraciones.
La gran pregunta para Brufau es si la oposición política en Argentina a una adquisición china de YPF desbarataría a un acuerdo.
Vender sólo un 25 por ciento en YPF, algo que Repsol ya había querido hacer, no sería suficiente frente al aparentemente insaciable apetito de China por activos petroleros.
Mientras Pekín tenga abierta su chequera, tanto Brufau como las autoridades de Buenos Aires tendrán que pensar duro antes de decirle no a una oferta china por una participación mayoritaria.
(Alexander Smith, columnista de Reuters)
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