Albert Edwards, estratega de
Societe Generale y
uno de los
gurús bursátiles más bajistas y reputados durante este bear market, ha realizado una dura
autocrítica sobre este rally, al no haberlo pronosticado, pero sigue con su visión pesimista para
otoño al apuntar
nuevos mínimos del mercado.
En su
opinión, la situación actual no es muy distinta a la ocurrida a finales de 2001. De acuerdo a la
mayoría de los comentarios que hay en el mercado, habrá un repunte del crecimiento a finales de este
año debido al ciclo de inventarios. Los fabricantes han reducido la producción tan severamente para
deshacerse del exceso de inventarios. De ahí que ahora tendrán que elevar la producción para
afrontar lunas ventas que se sitúan en niveles de suelo.
Esto debería desembocar en un
trimestre o dos de crecimiento. La pregunta es '¿qué sucederá después?', se pregunta Edwards.
Bien, el analista de Societe comenta que retomando el escenario de 2001, en el 2002 la actividad
volvió a descender, catalizando una caída del 35% en el S&P 500 hasta los 770 puntos en octubre
de 2002.
Las empresas norteamericanas (manufactureros, mayoristas y minoristas) ha reducido
sus inventarios, pero bastante menos de lo que ha caída la demanda. De hecho, los inventarios
manufactureros se mantienen terriblemente hinchados. Edwards comenta que para ser honestos, no hay
ninguna razón por la que los fabricantes no puedan elevar su producción a pesar de este exceso de
inventarios. Cualquier recuperación de la demanda final seguramente puede atenderse con el actual
nivel de inventarios.
Bueno, Edwards se fustiga bastante y reconoce su error al no haber participado en este
rally, pero a medida que la economía se desliza directamente hacia la deflación, cree que una
recuperación final de la demanda no será lo bastante para sostener un temporal aumento de la
producción. 'La falta de empuje de la economía hará, mantengo, que el mercado marque nuevos mínimos en otoño', concluye
Edwards.