 Los bancos centrales de todo el mundo han intentado de todo para sacar a
sus economías de la recesión. Han reducido los tipos de interés a
mínimos de 3 siglos, imprimido dinero en cantidades gigantescas y
recapitalizar los bancos con préstamos muy ventajosos.
Sin embargo, por el momento no han tenido mucho éxito. Ahora tienen una
última bala en la recámara: la depreciación de la moneda. Y si esto
sucede hay 3 inversiones de las que podemos sacar provecho.
Varios bancos centrales, tanto grandes como pequeños, han comenzado a
ponerse como objetivo depreciar sus monedas para sus economías. Que
funcione, aún está por verse. Para los inversores, sin embargo, lo
importante es saber que países tendrán éxito en este empeño "devaluador"
y que otros activos subirán de precio si finalmente se llega a una
guerra de divisas sin cuartel.
Como consecuencia inmediata de la crisis financiera de 2008 y 2009, las
autoridades acordaron no realizar devaluaciones competitivas.
Empobrecer las políticas comerciales de mi vecino es parte de la
explicación para la Gran Depresión de los años 30 y nadie quería repetir
los errores de esa década.
El británico consiguió una devaluación del 25% de la libra esterlina
sin que nadie se diera casi cuenta (tal vez un signo de la caída de la
importancia de la libra en el mundo). Pero por lo demás, las grandes
monedas se encuentran en niveles parecidos a antes de la crisis. De
hecho, la característica principal de los mercados de divisas en los
últimos cinco años ha sido su extraordinaria estabilidad, mientras que
los precios de otros activos se volvieron locos.
Ahora esto está a punto de cambiar, dice Matthew Lynn – autor de "Bust:
Greece, the Euro and the Sovereign Debt Crisis" y columnista en
Londres.
El banco central checo dijo la semana pasada que podría depreciar su
moneda (CZK) para impulsar su economía. Anders Borg, el ministro de
Finanzas sueco, dijo que quería ver una corona (SEK) débil para impulsar
la industria exportadora del país. Los suizos llevan interviniendo en
el mercado para depreciar su divisa (que se ha convertido en un refugio
para el dinero que huye de la crisis del euro) desde hace un par de
años. El nuevo gobierno japonés parece decidido a bajar el valor del yen
(JPY), y estas intenciones se han visto recompensadas con un gran
rebote en su bolsa.
Hay muchos llamamientos para que el euro se deprecie y alivie mediante
las exportaciones la creciente recesión en Europa: Jean-Claude Juncker,
presidente del Eurogrupo, ha comenzado a describir el nivel del euro
como "peligrosamente alto." Y no se sorprenda si la Reserva Federal
comienza a tratar de tirar a la baja el valor del dólar.
Otros altos funcionarios han comenzado a darse cuenta. El gobernador
del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ya ha advertido de que las guerras
de divisas son una de las principales amenazas para la estabilidad
económica.
Es discutible si la manipulación de la moneda puede funcionar. No hay
duda de que una moneda sobrevaluada puede dañar a la economía, pero no
hay muchas evidencias de que la devaluación mejora la competitividad en
otra cosa que el muy corto plazo. Por lo general, este beneficio se
compensa con unos salarios y precios más altos.
Pero eso no significa que los inversores no puedan aprovecharse de esta
guerra de divisas. Lo que es cierto es que si un banco central decide
manipular el precio de un activo, se verá afectado, y por consiguiente
el inversor tendrá una oportunidad de sacar provecho.
Entonces, ¿cómo puede beneficiarse? Aquí hay tres operaciones para comenzar:
1. Mire hacia los países pequeños. Es muy difícil
mover una moneda grande, como el yen o el euro. Están muy extendidas,
tanto para el comercio como para monedas de reserva. Un banco tendría
que intervenir masivamente en los mercados para que se mueva
sensiblemente, e incluso entonces no está asegurado el éxito.
Así que si el Banco de Japón, por ejemplo, se consigue una caída del
yen, Europa y Estados Unidos reaccionarán en lugar de ver a los
japoneses como noquean sus industrias. Pero nadie se preocupa demasiado
por una moneda de menor importancia. Así que si el banco central de, por
ejemplo, la República Checa o Suecia quiere una caída de su moneda, es
probable que tenga éxito. Póngase corto y debería obtener buenas
rentabilidades.
2. Vaya con la tendencia. Es difícil incluso para un
banco central luchar contra la realidad, aunque muchos de ellos lo hayan
intentado en los últimos años. Si una economía es fundamentalmente
débil, entonces las posibilidades de que el banco sea capaz de devaluar
su moneda serán mucho mayores. El Banco Central Europeo podría devaluar
el euro si imprime el dinero suficiente, ya que la zona euro está
cayendo en una profunda recesión, ya que proporciona una razón para
vender.
Será más difícil para la Fed, ya que, de las principales economías, los
EE.UU. se ve en mejor forma que la mayoría. Así que antes de tomar la
decisión de ponerse corto sobre una moneda, mire los fundamentos, no
sólo lo que el banco central quiere hacer. Venda las divisas que ya
están débiles.
3. Cambie sus posiciones al oro. Cuantos más bancos
centrales traten de manipular el valor del papel moneda, más inversores
estarán descontentos. Sólo hay una cuasi-moneda que nadie intenta
devaluar - sólo porque no puede - y es el oro. Si los bancos centrales
participan en una ronda de devaluaciones competitivas, entonces el valor
de cualquier papel moneda que se mide en oro solo podrá subir.
Las guerras de divisas también pueden hacer que la economía mundial
vaya aún peor. No han funcionado en el pasado, y como el beneficio de un
país es el perjuicio de otro, no hará nada para mejorar la producción
mundial total.
Pero si eso es lo que va a suceder de todos modos, es necesario
protegerse. Ninguna de estas estrategias garantizan ganar dinero, pero
por lo menos deberían conservar algo de riqueza en un momento en el que
los bancos centrales están tratando de devaluar sus monedas.
Fuentes: Matthew Lynn Carlos Montero Lacartadelabolsa
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