Francia se sumó el miércoles a la creciente
lista de gobiernos de la UE que amenazan con vetar el próximo presupuesto de la UE a largo plazo,
calentando los ánimos al inicio de la negociación sobre el plan para gastar 1 billón de euros.
La advertencia de París el miércoles
reflejaba amenazas similares de Dinamarca y Reino Unido, donde el primer ministro, David Cameron, se
vio presionado por los legisladores de la oposición y rebeldes de su propio partido, que le piden
que retire su petición de congelar el gasto europeo en términos reales y pida en cambio recortes
directos.
El ultimátum francés llegó tras una propuesta de reducir los subsidios agrícolas
-celosamente protegidos por Francia, que es su principal receptora- como parte de un compromiso
ofrecido por la presidencia de turno de la UE, ahora ejercida por Chipre, para recortar el
presupuesto de 2014-2020 en más de 50.000 millones de euros.
Incluso después del recorte
propuesto, la agricultura seguiría siendo el área donde se gasta más dinero, y ámbitos como la
investigación, o la inversión en infraestructuras en las regiones más pobres del bloque, sufrirían
rebajas más profundas.
"Nos oponemos a la reducción propuesta", afirmó en un comunicado el
ministro francés de Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve. "Francia no apoyará un presupuesto
multianual que no mantiene los fondos de la política agraria común", añadió.
Su reacción
también es una advertencia para no bajar más el presupuesto agrícola, después de que Chipre dijera
que para alcanzar un acuerdo habría que reducir esa partida mucho más que lo propuesto.
Pese
al apoyo de Irlanda y Austria, la postura de Francia enfrenta a París con Berlín, Londres y otros
grandes contribuyentes que quieren reducir el gasto general en 100.000 o 200.000 millones de euros.
Varios diplomáticos europeos han advertido en privado que es probable que recortes futuros golpeen
sobre todo a la agricultura.
El último presupuesto a largo plazo de 2007-2013 se basó en un
acuerdo francoalemán para mantener el volumen nominal del gasto agrícola. Sin embargo, el
viceministro alemán de Exteriores Michael Link insinuó que París podría estar librando una batalla
perdida en esta ocasión, diciendo que Berlín seguirá presionando para hacer más recortes para
obtener un "presupuesto moderno" que priorice el crecimiento económico y la competitividad. "No
creemos que la presidencia haya encontrado el énfasis adecuado aún", dijo Link.
La
posibilidad de que Reino Unido bloquee el acuerdo ganó peso el miércoles, cuando Cameron vio menguar
su margen de maniobra en las negociaciones debido a una revuelta en el Parlamento. Diputados
rebeldes de su Partido Conservador han instado al primer ministro a insistir en que la UE recorte
sus gastos, para reflejar el sombrío panorama en buena parte de Europa.
"Este Gobierno está
tomando la postura más dura en estas negociaciones sobre el presupuesto que cualquier otro gobierno
desde que nos adherimos a la Unión Europea", dijo el primer ministro al Parlamento antes de una
votación no vinculante sobre la negociación europea. "En el mejor de los casos nos gustaría un
recorte (en el presupuesto), en el peor de los casos congelarlo, y estoy bastante dispuesto a
utilizar el veto si no logramos un acuerdo que sea bueno para Reino Unido", añadió.
Los
líderes europeos intentarán resolver sus diferencias en una cumbre en Bruselas el 22 y 23 de
noviembre, que probablemente incluirá largas reuniones de duro regateo. El gasto agrícola y el
desarrollo regional suponen unos tres cuartos del presupuesto total, y en último término, los
líderes que intentan limitar sus contribuciones al bloque podrían verse obligados a elegir una de
las dos.
Polonia, que como la mayoría de los estados miembros del este más pobres, recibe
mucho menos en apoyo agrícola de la UE que en fondos de desarrollo, atribuyó a esa diferencia el
haber evitado la recesión. En su defensa de que se mantenga el gasto en desarrollo, el ministro
polaco de Europa, Piotr Serafin, dijo que los beneficios se sentirían en toda la UE, un argumento
que podría convencer a Berlín y otros a la hora de la verdad.
"Polonia es un país que hace
un uso especialmente bueno del dinero estructural y ha tenido un gran impacto en la economía de la
región", dijo a Reuters en una entrevista. "Polonia genera crecimiento en otros estados miembros,
genera PIB extra, suma al bienestar general de la UE, así que es una buena inversión".
Charlie Dunmore BRUSELAS, 31 oct
(Reuters)