Mi opinión personal, que llevo defendiendo
en distintos foros desde hace años, es que las políticas de austeridad no han funcionado en
economías en recesión en el pasado, y nada hace pensar que funcionen en el futuro. Esas políticas de
austeridad que se han obligado a aplicar a Grecia, a Portugal y a la propia España, provocan un
incremento del deterioro económico, una menor recaudación fiscal, y una enorme dificultad para
reducir los déficits presupuestarios.
Eso es lo que está pasando en Grecia, y es por eso por
lo que parece haberse alcanzado un acuerdo, y digo parece porque una parte lo da como seguro y la
otra parte lo niega, para extender los plazos para la consecución de los objetivos fiscales.
Para establecer el escenario actual de Grecia vamos a fijarnos en los medios escritos de
Alemania –el país más reticente a una nueva ayuda financiera. Vamos a publicar la opinión de
Spiegel, Süddeutsche Zeitung, Die Welt, y de Die Tageszeitung, sobre este tema. Aunque hay algunas
diferencias, todos ellos parecen estar de acuerdo en que Grecia no podrá seguir adelante por sí
misma, y que es necesaria una nueva ayuda europea.
Veamos que dice Spiegel: Grecia dice que
se le ha concedido un extra de dos años para cumplir con los objetivos de austeridad. La UE y el FMI
lo niegan. De acuerdo con informes de prensa, Atenas necesita un extra de 20.000 millones de euros
en ayudas. Es difícil determinar exactamente lo que podría venir después, pero los analistas dicen
que es claro que Europa está en una encrucijada.
¿Qué está pasando en las negociaciones
interminables entre Grecia y sus acreedores internacionales? Eso depende en gran medida de a quien
se le pregunte. Si le preguntas al ministro de Finanzas griego Yannis Stournaras, entonces Atenas
recibió una extensión adicional de dos años para alcanzar su objetivo presupuestario de reducción
del déficit por debajo del mandato de la UE. En vez de 2014, Grecia tendría un nuevo plazo hasta
2016.
Si le preguntas al ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble y a otros acreedores
importantes, responden que esta extensión de ninguna manera ha sido acordada. "No puedo confirmar
eso", dijo Schäuble el miércoles cuando se le preguntó acerca de la afirmación que Stournaras
pronunció en un discurso ante el parlamento griego. Schäuble insistió, una vez más, que ninguna
decisión se tomaría hasta la conclusión del informe de la troika.
El problema es, sin
embargo, que cada vez es más difícil creer en las negaciones. Los periódicos europeos recogían que
en el "Memorando de Entendimiento" entre Grecia y la Troika se incluía este retraso de dos años. Por
otra parte, el diario de negocios alemán Handelsblatt, citando a una fuente anónima de la zona euro,
informó que Grecia necesitaría una ayuda adicional de 16 mil millones de euros a 20 mil millones de
euros. La suma fue consistente con informes anteriores, incluyendo uno en Der Spiegel a finales de
septiembre, o con lo que podría costar un retraso de dos años.
Sin duda, la canciller Angela
Merkel no va a estar deseosa de llevar al Parlamento un nuevo paquete de ayuda. Grecia ya ha sido
beneficiaria de dos paquetes por valor de 240.000 millones de euros, y los parlamentarios dejaron
claro en el segundo rescate de marzo que no habría más caridad.
Pero Merkel y Schäuble
parecen haber estado últimamente preparando el terreno para un enfoque más flexible. Merkel visitó
Atenas la semana pasada y prometió solidaridad, Schäuble dijo que es probable "que podamos llegar a
un acuerdo sobre una política que tenga sentido para Grecia".
El Handelsblatt informó ayer
jueves que los acreedores del país verán recortes en sus tipos interés debido a las decenas de miles
de millones de euros que el país ha tomado de sus socios de la eurozona y el FMI. El período de
vencimiento de los préstamos de emergencia también se extenderá. El periódico cita a un alto
funcionario de la zona euro diciendo que el objetivo era una reducción sustancial de la deuda del
país. Este informe no ha sido desmentido todavía.
El periódico de centro Süddeutsche Zeitung
escribe: "El gobierno de Atenas ha demostrado que está decidido a salvar el país mediante el
establecimiento de reformas. Berlín y Bruselas han reconocido eso. De lo que los expertos han
preferido no hablar abiertamente, es que el retraso de dos años no cambia el hecho de que Grecia
necesitará otra quita en la deuda para que sea manejable. Y esta vez serán los acreedores públicos
los que se verán obligados a renunciar a una parte de su capital. Eso no va a ser barato, pero una
insolvencia griega podría ser más cara. Y no se trata sólo de euros. Se trata también de los costos
sociales. Grecia se ha convertido en una especie de estado paria de Europa, algo que la Unión
Europea no puede permitirse. Ya se pueden ver las consecuencias de los cinco años de recesión:
Extremismo político, desempleo y pobreza".
El periódico conservador Die Welt escribe: "Las
condiciones crediticias de Grecia, se han suavizado una vez más. El gobierno alemán sigue
insistiendo en que no hay, hasta ahora, ningún acuerdo por escrito, pero el ministro de Finanzas
griego ya anunció triunfalmente que el acuerdo se ha alcanzado, lo que permite a Atenas un extra de
dos años para lograr sus objetivos presupuestarios. Habla como alguien que sabe que no puede
perder".
"En la situación actual, sin embargo, la clemencia podría ser el camino correcto.
Grecia perdió un tiempo valioso en la primavera debido a unas nuevas elecciones y no importa lo
mucho que lo intente, el país no puede lograr los objetivos que originalmente se fijaron. Y el
retraso valió la pena. Grecia tiene ahora un gobierno que es más serio con la austeridad, lo que es
un argumento a favor de la clemencia Otro argumento a favor es el hecho de los socios de Grecia de
la zona euro también cometieron errores. Insistieron en que las tasas de interés eran demasiado
altas y se centraron exclusivamente en la austeridad, en detrimento de las reformas que estimularan
el crecimiento económico. Así, parte de la responsabilidad por el hecho de que Grecia ha avanzado
muy poco desde la primavera de 2010 puede ser compartida por Berlín, París y Bruselas".
El
diario de tendencia izquierdista Die Tageszeitung escribe: "El retraso de dos años revela la
profundidad de la miseria de Grecia, y la impotencia de los llamados expertos cuando los
prestamistas han llegado a un callejón sin salida. Sus planes para salvar a Grecia han provocado que
el cada vez más frágil país necesite una extensión de al menos dos años en la consecución de sus
objetivos. Alemania en particular necesita más tiempo. Un año ya está reservado para la campaña y
las elecciones generales previstas para el próximo otoño. En el período previo a la votación, Merkel
querrá tranquilidad desde la zona euro".
“Hay, después de todo, nuevas evidencias que el
gobierno de Merkel ha insistido en ignorar hasta ahora. Por un lado, los nuevos cálculos del FMI
indican que las medidas de austeridad han provocado un efecto mucho más negativo sobre la economía
de lo que al principio se esperaba. El colapso de la economía ha provocado un profundo recorte de
los ingresos fiscales, lo que impide reducir el déficit según lo esperado. Muchos son los analistas
que consideran que Grecia no podrá volverse a poner en pie sin otro significativo recorte de deuda.
Pero Berlín hasta el momento ha hecho oídos sordos a esas preocupaciones, y sólo se enfrentará a la
realidad después de las elecciones”.