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 La rápida recuperación de la economía brasileña tras la crisis se ha visto interrumpida en los últimos trimestres. Más allá de los efectos que a nivel interno está teniendo la desaceleración del ciclo global, nos preocupa el comportamiento de la inversión, que acumula tres trimestres consecutivos de contracción, y de la industria, donde detectamos señales claras de agotamiento.
En Brasil, el motor del crecimiento está en el consumo y no en la inversión o en el sector exterior. A diferencia de otras economías emergentes de alto crecimiento, la tasa de inversión de Brasil se encuentra en niveles más reducidos: 20% del PIB, frente a cotas superiores al 25% en la mayoría de emergentes. Brasil es, además, uno de los mercados emergentes con menor tasa de apertura (por debajo del 20% del PIB).
Los elevados tipos de interés son parte del problema. Aliviar el coste financiero de los préstamos al sector privado es un paso en la buena dirección, y aunque la capacidad de endeudamiento de los agentes económicos también tiene un límite, el nivel de partida es reducido.
Son factores estructurales los que explican la falta de tracción de la industria: reducido crecimiento de la productividad, costes laborales al alza y creciente competencia de China en los mercados exteriores de Brasil, pero también en el ámbito doméstico. La apreciación del real ha sido otro elemento de lastre en términos de competitividad exterior.
La inversión inmobiliaria, con margen para crecer en este entorno. El crecimiento de los salarios, el buen comportamiento del sector de la construcción desde el inicio de la crisis o el todavía reducido peso del crédito inmobiliario, algunos de los justificantes.
A vigilar: desequilibrios en la posición exterior y desde el frente fiscal (focos de riesgo contenidos, al menos por ahora).
Vemos riesgos de estancamiento del PIB en 3T12, aunque el consumo puede ejercer de factor de soporte. Recuperación a partir de 4T12 (la desaceleración actual, intensa pero coyuntural). En el lado positivo, el comportamiento del mercado laboral: la tasa de paro se sitúa a día de hoy en mínimos.
Conclusiones
El margen con el que cuenta la economía brasileña para aplicar medidas de estímulo, ya sea a través de reducciones adicionales del tipo de interés (actualmente en el 7,25%), políticas cambiarias o programas de inversión y gasto público, aún es holgado. Además, el impacto de las decisiones que se han ido anunciando en los últimos meses no necesariamente tiene por qué ser inmediato.
En el caso de Brasil, todavía esperamos asistir a un escenario de bajo crecimiento en 2012 (1,3%), que daría paso a una recuperación progresiva durante el próximo ejercicio (hasta el 4% promedio anual) si las decisiones adoptadas a nivel nacional tienen el efecto buscado y se contiene la desaceleración del comercio mundial.
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