No debemos
olvidar que hasta el año 2009 la deuda de España tenía la máxima calificación crediticia (AAA) y que
en un periodo corto de tiempo ha sufrido bajadas de calificación de manera muy rápida. Se ha mostrado así el reflejo de la degradación
de las finanzas públicas españolas. La evolución del rating de las
principales agencias desde la máxima calificación que tenía la deuda de España es el
siguiente:

Moody´s tiene que decidir la revisión de la calificación de la
deuda de España, que se encuentra a un escalón de pasar a ser non-investment grade (ver
gráfico con las escalas de rating IG y No-IG más abajo). Esta agencia ha demorado su decisión, que estaba
prevista para septiembre, hasta conocer con
más detalle el mecanismo de soporte del BCE, stress test a la banca española, los procesos
de recapitalización de los bancos y el posible rescate (“bailout
programme”). Tras ver la decisión de S&P es fácil pensar en la alta probabilidad que decidan
resolver una bajada por debajo de IG, con las importantes
implicaciones que ésto supone.
Si se resolviese una bajada inferior al IG por parte de dos agencias, deberíamos
descartar para ese momento el rescate, ya que los bonos dejarían de poder ser
descontados en el BCE para la operativa de repos. Así, solo sería posible disponer de facilidades
crediticias para los bonos soberanos de un país que esté por debajo del IG, cuando los mismos estén
incluidos en un “bailout programme”. Y no podemos olvidar la fuerte dependencia por parte
del sistema bancario español de las facilidades del BCE, estimadas en
cerca de 400 billones de euros en agosto. Esta situación nos llevaría a la necesaria solicitud del
rescate.Algunos medios vinculan también dicha petición a contar con ciertas
garantías por parte del BCE de mantener la prima de riesgo de España en 200 pb como máximo (en estos
momentos se encuentra a 422 pb).
Para un emisor, que su deuda se sitúe por debajo
del nivel de Investment Grade limita el abanico de
inversores, puesto que muchos fondos recogen en sus folletos que no pueden
tener ese tipo de riesgo. Así, su capacidad
de acudir a financiarse en el mercado de una manera razonable se ve muy
limitada, tanto en cantidad como en niveles de rentabilidad adecuados.

Escala de ratings de las
diferentes agencias de calificación:


Además esa bajada de rating tiene implicaciones sobre el resto de emisores
españoles, tanto financieros como corporativos. Para los emisores cuya calificación sea inferior a
IG (como la de los bancos medianos: Banco Popular, Banco Sabadell, Bankinter
o Bankia) y que su funding sea claramente dependiente de su red y de las facilidades
crediticias del BCE, bajadas adicionales no impactarían demasiado en los spreads de crédito de sus
bonos. En todo caso puede perjudicar a Banco Popular, que necesita
realizar una ampliación de capital del orden de 2.5 billones de euros para cumplir con su plan de
recapitalización.
Podría afectar
también a los bonos de
LaCaixa (Baa3/BBB) y
BBVA (Baa3/BBB+), porque son los más susceptibles de sufrir bajadas de rating similares a los de la
deuda, por lo que recomendamos canjear esos emisores por riesgos que puedan tener menos
volatilidad. La excepción puede ser Santander (A3/A-), ya
que gracias a su fuerte diversificación y capitalización podría mantener un rating superior a la
deuda soberana. En cuanto a
corporativos, la situación podría ser similar y, de hecho, S&P ha puesto
perspectiva negativa al BBB de Telefónica. Recomendamos tomar beneficios en aquellos corporates
cercanos a pasar de IG a non-IG por ser susceptibles de sufrir mayores
ampliaciones de sus spreads, ya que aquellos que están por debajo de dicho nivel tienen
menos riesgo de sufrir ampliaciones adicionales.
Javier
Barnuevo. Director Renta Fija en GVC
Gaesco. Si quieres saber más sobre nosotros, entra en www.labuenainversion.com |