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Actividad muy baja en mercado, en una sesión
caracterizada por la acumulación de muestras adicionales de desaceleración de la actividad ya
anticipadas.
Los movimientos relativos
entre el balance de la Fed y el BCE se configuran como el principal catalizador de la cotización
EUR/USD a corto plazo.
Sesión de escasos movimientos en mercado la
de ayer. Ni la rebaja de la calificación crediticia a la deuda soberana española por parte de DBRS
ni los cada vez más evidentes síntomas de desaceleración global (Alemania en el punto de mira)
tuvieron un impacto significativo en la cotización de las variables de riesgo euro. En la zona Euro, el BCE, en su boletín mensual, puso de
manifiesto la pérdida de momentum de la economía comunitaria. Las previsiones de crecimiento se
sitúan en el -0,3% en 2012 y en el +0,6% en 2013 (frente al -0,2% y el +1,0% previos), en línea con
las que manejamos. En EEUU, la caída del ISM en los últimos meses podría estar anticipando una
corrección de las exportaciones estadounidenses que todavía no se aprecia (+0,9% intermensual en
junio), pero que podría materializarse a lo largo de 3T12, si bien la demanda doméstica podría
ejercer de contrapeso. En Asia, el deterioro en
los datos de producción industrial y ventas minoristas en China y la caída de su tasa de inflación
hasta el 1,8% (mínimos desde finales de 2010), unido a los pobres datos de producción industrial en
India (-1,8% interanual), completan un cuadro macro caracterizado por la extensión de las señales de
desaceleración. El cruce EUR/USD llegó a cotizar
en julio por debajo de la referencia de 1,21, aproximándose a nuestro objetivo de 1,20. Varios focos
de presión confluyeron para explicar la dinámica bajista de la divisa europea: (i) riesgo España (dificultades del Tesoro para
contener costes en las últimas subastas del Tesoro y los máximos en TIR de deuda pública española),
(ii) rentabilidades negativas en los tramos
cortos de curvas núcleo del euro, (iii)
expectativas de recortes adicionales de tipos de interés por parte del BCE. Tampoco el discurso de Bernanke ante el Congreso
estadounidense, al no decantarse de forma decidida por la adopción de medidas de corte cuantitativo
para estimular el ciclo, sirvió para poner piedras en la dinámica bajista del euro. En las dos
últimas semanas, en cambio, la flexibilización de la postura del BCE ha sido suficiente para que el
cruce EUR/USD corrigiera desde referencias inferiores a 1,21 hasta cotas de 1,24. A corto plazo, los movimientos relativos entre balances
de la Fed y el BCE van a ser una de las claves para el cruce EUR/USD. Una fuerte expansión en el
caso del BCE (siempre que la Fed, como esperamos, mantenga el status quo), podría frenar el rebote
de la divisa europea frente a la estadounidense en torno a las referencias actuales. Más a medio plazo, seguimos pensando que la
brecha cíclica favorable a EEUU permitiría el anclaje del cruce en niveles próximos a nuestro
objetivo de final de año en 1,20. En el caso de
que el motivo refugio siga presionando a la baja al cruce EUR/USD es muy probable que en paralelo
volvieran a incrementarse las probabilidades de materialización de un QE3, lo que restaría capacidad
apreciadora al dólar. Volvemos a poner acento en
la evolución del franco suizo. La cotización sigue testeando el suelo fijado por la autoridad
monetaria suiza (1,20 EUR/CHF), movimiento impulsado principalmente por la salida de flujos de la
zona Euro y la intensificación del carácter refugio de la divisa helvética. Las dificultades para
garantizar el nivel mínimo por parte del banco central suizo siguen creciendo, de tal forma que los
derivados financieros comienzan a descontar ya la ruptura de ese suelo para los próximos meses.
En el caso de la libra esterlina, los niveles
actuales de cotización, 0,7875 EUR/GBP, empiezan a parecernos exigentes de acuerdo a los fundamentos
todavía frágiles que presenta el Reino Unido. Apenas cambios significativos en las divisas
emergentes frente al USD a lo largo del último mes, que sí registraron una apreciación generalizada
frente al EUR. ¿Está justificada una
recuperación de las divisas emergentes? Analizando la evolución de los cruces ante diferentes escenarios de volatilidad
(EMBI global) y percepción de riesgo cíclico (índice CRB de materias primas) hallamos que en
entornos de incremento de las primas de riesgo cíclica y financiera, las mayores presiones
depreciadoras las acumulan el won coreano, el ringgit malayo, el rublo ruso, la lira turca y el real
brasileño. (Banif)
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