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Publicado originalmente el viernes 27
de julio
 En el día de ayer los dos hechos más relevantes en los
mercados financieros fueron por un lado la afirmación del economista jefe de Citi Willem Buiter
sobre la probabilidad casi segura de una salida de Grecia del euro, y por otro la sugerencia por
parte de varios miembros del BCE, incluido su presidente, sobre la posibilidad de que el Banco
Central Europeo volviera a comprar bonos periféricos. Ambos de efectos contrapuestos para el
mercado.
A la vista de las fuertes subidas de las
bolsas y de las caídas de las primas de riesgo periféricas, los inversores dieron más valor a las
declaraciones de Mario Draghi, que a las de Willem Buiter. Para mí, una salida de Grecia de la zona
euro, como así prevé Buiter, es mucho más relevante que el BCE retome su compra de bonos.
Veamos cuál es el escenario futuro al que se tendrá que enfrentar la UE según los analistas
de Citi:
Creemos ahora que la probabilidad de que Grecia salga de la UEM en los próximos
12-18 meses es de aproximadamente el 90%, por encima de nuestra estimación anterior del 50-75%, y
creemos que la fecha más probable es que sea en los próximos 2-3 trimestres. Al igual que antes, por
el bien del argumento, suponemos que el "Grexit" se produce el 1 de enero de 2013, pero hacemos
hincapié en que esto es una suposición, no una previsión de la fecha exacta. Incluso con el rescate
bancario español, seguimos esperando que tanto España como Italia estén destinadas a entrar en algún
tipo de rescate soberano por la Troika a finales de 2012.
En los próximos años, el escenario
de la unión europea es probable que sea una mezcla de la salida de Grecia de la zona euro, junto con
una cantidad significativa de deuda soberana y la restructuración de la deuda bancaria de Portugal,
Irlanda y, quizás de la de Italia, España y Chipre, con sólo unas limitadas cargas fiscales
compartidas.
Nuestro escenario base es de una prolongada debilidad económica y de
prolongadas tensiones en los mercados financieros de los países de la periferia, con una "Grexit"
(salida de Grecia del euro) cada vez más probable en los próximos 2-3 trimestres. Esto conducirá a
una nueva recesión de la zona del euro en su conjunto este año y el siguiente. No creemos que los
recientes acontecimientos (acuerdo del Eurogrupo sobre una supervisión bancaria, rescate de los
bancos españoles, y mayor austeridad fiscal en España) aliviarán la crisis de la UEM, y mucho menos
resolverla.
En primer lugar, las propuestas de unión bancaria no incluyen un sistema de
garantías de depósitos en toda la UEM, lo que podría proteger contra el riesgo de reconversión, y
por lo tanto, probablemente harán poco para detener la salida de depósitos de los bancos de los
países de la periferia.
En segundo lugar, no es cierto que la cuestión clave del traspaso del
coste de la recapitalización bancaria española del estado al ESM se logre en el corto plazo. En la
declaración del Eurogrupo del 29 de junio sobre las "condiciones apropiadas" para la
recapitalización directa de los bancos por parte del ESM, encubría una falta de acuerdo en cuanto a
exactamente que condiciones deberían ser.
Esperamos que Alemania y otras naciones acreedoras
insistan en establecer duras condiciones, además del supervisor bancario, probablemente y como
mínimo, incluirán las siguientes:
- El Banco Central Europeo tendrá la responsabilidad
directa de los principales bancos de la zona del euro y la responsabilidad indirecta de otros bancos
- Aceptación que todos los bancos recapitalizados por el ESM, se acojan a la supervisión del
BCE.
- La creación de un régimen de resolución bancaria paneuropea. Esperamos que estas
condiciones se acepten con el tiempo, pero sospechamos que la fecha más temprana en que los costes
de la recapitalización bancaria española sean traspasados al ESM será a mediados de 2013.
En
tercer lugar, con excepción de Irlanda, la carga fiscal de las recapitalizaciones bancarias,
probablemente no sea el factor crítico para determinar si un estado soberano periférico puede
financiarse con un interés aceptable. Aparte de Irlanda, el aumento del ratio deuda pública/PIB se
debe principalmente a la debilidad económica y a la caída de ingresos –junto con programas
ineficientes de gasto público- que a los costos directos de la recapitalización bancaria. Y las
perspectivas económicas en las economías de la periferia siguen siendo pobres, lo que refleja una
mezcla de débil competitividad externa, altas deudas privadas, pesada carga fiscal, pobre
disponibilidad de crédito, exposición relativamente baja a la exportación a mercados de alto
crecimiento y emergentes, en un círculo vicioso ya que muchos de estos factores exacerban uno al
otro.
Este es el escenario que fijan los analistas de Citi, el cual comparto plenamente. La
conclusión es que la situación actual no se va a solucionar porque el BCE empiece a comprar bonos
españoles e italianos para bajar los diferenciales de deuda. La salida de Grecia de la zona euro,
cada día más probable que el anterior, va a provocar un shock financiero ahora difícil de
cuantificar.
Los mercados aplaudieron ayer las sugerencias del BCE. Comparto esos aplausos,
pero no puedo dejar de pensar que la tragedia griega entra en su epílogo, y que ahora más que nunca,
estoy realmente preocupado de lo que sucederá cuando se cierre el telón.
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